viernes, 24 de febrero de 2012

Taller de Teatro Espontáneo

Taller de Teatro Espontáneo

El Teatro espontáneo es un dispositivo y es una experiencia teatral. Es juego y es pasión. Es una propuesta transversal que integra emoción, cuerpo y pensamiento. Es grupo, colectivo social y a la vez una experiencia interna, personal, íntima. Algo común de todos los días y lo sagrado del rito. Es técnica y es espontaneidad. Es libertad y es servicio. Es entrenamiento, formación y juego. Es encuentro y es potencia. Es lucha y abrazo. Es dar una historia y recibir una emoción intensa. Es hacer historia desde uno mismo y crear espíritu con otros.

La propuesta es experimentar e investigar en la sensibilidad colectiva y dramática del Teatro Espontáneo con dos encuentros por mes y cerrar el ciclo con una función de teatro espontáneo abierta al público, para multiplicar con otros lo vivenciado en los talleres.

Te invito a que vivas una experiencia teatral!!!

Abril/Septiembre. Sábados 14 y 21 de Abril / de 15:30 a 19:30 hs / Acuña de Figueroa 886 Cap. Fed. / $ 60.= x encuentro


A cargo de Verónica Bracamonte. Psicóloga (UBA). 8 años de experiencia y trabajo en Teatro Espontáneo en La Combinada, Cía. de Teatro Espontáneo.

Informes e inscripción: 15 62 65 07 22 / verobrac@gmail.com 


jueves, 24 de noviembre de 2011

Hay un tiempo y un lugar

“Hay un lugar para la discusión, para la investigación, para el estudio de la historia y de sus documentos, así como para el rugido, el aullido y la sociabilidad, de la misma manera que existe un tiempo para el silencio, la disciplina y la intensa concentración. (…) a veces nada hay más liberador que la intrascendencia, el olvido de todo lo que suene elevado. En ocasiones hay que concentrar la atención en un actor; en otras, el proceso colectivo exige un alto en el trabajo individual. No se puede explorar toda faceta. Examinar individualmente cada uno de los posibles caminos puede ser demasiado lento y destructivo para el conjunto. El director ha de calibrar el tiempo: sentir el ritmo del proceso y observar sus divisiones. Hay un tiempo para discutir los esquemas generales de una obra, y otro para olvidarlos, para descubrir lo que sólo cabe encontrar mediante la alegría, la extravagancia, la irresponsabilidad. Hay también un tiempo en que nadie debe preocuparse del resultado de su esfuerzo.”

Peter Brook “El espacio vacío”

martes, 22 de noviembre de 2011

El primer paso

A veces me pregunto cómo dar el primer paso.
Cómo arrancar, comenzar, iniciar, empezar. Busco modos orgánicos, modos impuestos, copio modos de otros, busco dentro, miro afuera.
Escucho. Siento.
Hay un instante de vacilación y rápidamente una distracción. Hay un inicio que se insinúa, vago, tímido, callado. No lo registro. No lo entiendo. Es casi imperceptible que lo paso por alto.
Me vuelvo a conectar, con el fuego, con lo interno. Interrumpe la cabeza, maquina, elucubra, va y viene sin cesar. Tomo aire, quisiera enlentecer mi vertiginosa mente que no para y no me deja comenzar. ¿Comenzar qué? Un trabajo, a desarrollar una idea, a escribir un texto, a darle forma a lo que está deseando expresarse dentro de mí y que ya es hora que emerja de las sombras inconscientes y se manifieste en la luz, y SEA.
La mente ahora es un eco de radio que permanece pero ya no es la voz primera que escucho dentro. Además hay música, las melodías acompañan mis intuiciones, danzan. Pienso en el agua de mi carta natal y en la escasez del elemento tierra. ¿Tendrá que ver con eso? –me pregunto-.
Divago en cada instante que detengo mi marcha. En cada divague miles de imágenes. Un mar de imágenes, de movimientos que está ahí, tan cerquita.
Vuelvo a la página y parece que pasaron días. Fue sólo un instante inconsciente. Nuevamente me conecto. Escribo con fluidez hasta la próxima interrupción. Mi mundo interno abre un caudal de sensaciones capaz de poblar escenas futuras.
Doy por sentado que a todos les pasa lo mismo, que a cada uno su mundo interior plagado de imágenes lo llama, le juega, le propone direcciones inciertas para descubrirse aún más.
Así doy mi primer paso.
Así abro mi puerta.
Cada vez.
A veces me pierdo.
A veces me vuelvo a encontrar.
A veces también escribo.

viernes, 21 de octubre de 2011

Foro Latinoamericano de Teatro Espontáneo

Una semana nada más falta para que se realice el Foro. Tengo expectativas, ilusiones y muchos deseos que estoy guardando en la valija que voy a llevar para el viaje.
Tuve la suerte de asistir al 1º Foro que se realizó en Córdoba y me quedé con las ganas de ir al 2º que fue en Chile y al 3º que se hizo en Uruguay... así que tengo ganas acumuladas que me palpitan fuertemente.

San Pablo allá vamos!

viernes, 26 de agosto de 2011

¿El Teatro espontáneo y la Improvisación teatral son lo mismo?

Muchas veces que me encuentro con gente y les cuento que hago Teatro Espontáneo lo asocian inmediatamente con la Improvisación Teatral. Es una asociación que tiene su sentido, al menos por los nombres espontáneo e improvisación, por el significado de ambos pero... en principio es importante afirmar que son dos técnicas bien diferentes, que nacieron de búsquedas distintas.

Si bien estas dos maravillosas técnicas-dispositivos habilitan extensos comentarios en esta ocasión deseo ser más bien gráfica que erudita con el objeto de dejarle al lector una especie de cuadro descriptivo con sus marcadas diferencias.

En la Improvisación Teatral (Impro) el grupo de actores en una función de impro va a crear, inventar una historia a partir de un disparador que dé el público. Va a crear una historia por cada disparador que propone el público. En general se utiliza que algún espectador invente una oración sencilla y es a partir de esa oración inventada que el grupo de actores improvisará una historia con inicio, desarrollo y desenlace. Otras veces se entrega un papel al inicio y cada espectador escribe algo que después se leerá en voz alta y será el título de la historia a inventar.
Esta capacidad de poder inventar en grupo es lo que hace al corazón de la impro. Casi sin ponerse de acuerdo se lanzan a la aventura vertiginosa de poner el cuerpo y fluir con los otros. Es un trabajo de equipo más que interesante en el que hay que trabajar todo el tiempo con la aceptación del otro, aceptar sus propuestas, sus motores y que no haya obstáculo alguno. Escribí hace unos años un artículo llamado "La improvisación teatral y aceptar lo diferente" en el que describo un poco más esta técnica.
Desde esta óptica, el entrenamiento para improvisar consta de ejercicios de colaboren a la tarea de crear desde cero o con una frase sola con los otros.
En general, tanto los entrenamientos como las funciones de impro mantienen un halo desopilante, hay mucho humor y mucha alegría.

Ahora pensemos juntos el teatro espontáneo (TE). En esta técnica el grupo de actores durante una función de TE va a representar historias y sensaciones que cuenten los espectadores. Me detengo acá. El espectador cuenta una sensación que tiene ahí, en el momento, una sensación que está viviendo -no es inventada- y el grupo de actores representa esa sensación. Del mismo modo se trabaja con las historias. La persona que desea, levanta la mano y el director le permite que cuente lo que tiene ganas. Todo el auditorio escucha su relato, su historia y luego los actores la recrean.

Marilén Garavelli, en Odisea en el Espacio dice: “Pero la historia, a partir de ese momento deja de pertenecerle [al narrador cuando  finaliza el texto ].  Esa historia que fue narrada por uno y estructurada por otra, será desarmada por los actores que jugarán con ella dando cuenta de lo que sugirió desde la narración, pero también de lo que no se dijo, transitando las grietas del texto, los desplazamientos y las condensaciones, fugándose del centro hacia los bordes del relato... (...) la historia ya es de todos los que asisten a ese momento de creación colectiva.  Se despliega y se desvía por líneas de fuga hacia los bordes del relato, se multiplica en la audiencia, dando lugar a otras escenas, otros desvíos, otras historias...”
Me pareció interesante incluir esta cita porque es la historia la que marca la gran diferencia entre un dispositivo y otro. En la impro, la historia se inventa, se crea a partir de una oración también inventada. En TE la historia la aporta el narrador, cuenta algo personal, algo vivido y a partir de ese guión los actores trabajarán en la escena.

Estableciendo sus claras diferencias, podemos decir que tienen sus semejanzas en cuanto al trabajo grupal, al trabajo en equipo, a poder crear con el otro, aceptando su aporte y confiando en el grupo. Ninguno de los dos trabajos se puede realizar si no hay entrega, confianza, reconocimiento del otro. En ambas técnicas se va a improvisar, pero en un caso habrá un vértigo absoluto y en otro caso habrá un compromiso emocional con el relato ya habido. Ambas permiten trabajar y descubrir la creatividad personal a partir del trabajo con el otro.

Como dije al inicio, hay mucho más para escribir y para pensar a partir de cada una de las técnicas. Y por ahora me gustaría detenerme en este pantallazo, en este boceto y escuchar el eco que se produce. Los invito a comentar.